reparando daños que otros hicieron,
aprendiendo a ganar espacio
en terrenos donde
los niños mas inteligentes
nunca quisieron jugar.
ilusión de soledad
en un cuarto lleno de fantasmas
que conocen mi nombre
y saben que
siempre nunca será el momento
los pedazos
de lo que fue
siguen copulando
en un cuarto vacío
frente a un alma
que se banca un round más
pero sabe que pierde por knockout.
mirar la sangre en los guantes del rival,
no me hace falta,
siento cuanto duele.
si hubiese dejado de mirar al suelo
capaz
lo hubiese visto venir.

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